martes, 24 de septiembre de 2013

Gafapájaro

Hay personas capaces de quitarte las fobias de un plumazo. De un boligrafazo. Camila intentó acabar con mi pánico a los pájaros con un doble argumento, gráfico y verbal. El asunto era convencerme de que no se puede desconfiar de alguien que lleva gafas. Lo grande que puede ser una persona que mide metro y medio. Ah, ella también lleva lupas. Con estas premisas, es inevitable hacerle caso.