Marta Vidán o Tuki. En el quinto anillo de Saturno. En Twitter, @martavidanlo.
Observante, escribiente y fotera; cantamañanas y melómana. Viajo con y sin billete. Me gusta decir 'sobremanera'.
WEB http://martavidan.wix.com/martavidan
"Os amo más que cuanto puedan expresar las palabras; más que a la luz de mis ojos, que al espacio y que a la libertad; por encima de todo lo que pueda evaluarse, rico o raro; no menos que a la vida dotada de gracia, salud, belleza y honor [...]. Es un amor el mío que deja pobre el aliento e insuficiente el discurso. Os amo por sobre todo cuanto admite ponderación". (Gonerila, El rey Lear, acto 1, escena 1. Shakespeare).
Sir, I love you more than words can say. I love you more than eyesight, space, and freedom, beyond wealth or anything of value. I love you as much as life itself, and as much as status, health, beauty, or honor. I love you as much as any child has ever loved her father, with a love too deep to be spoken of. I love you more than any answer to the question “How much?” (Goneril, King Lear, act 1, scene 1, Shakespeare). Más en La catarsis de Romeo.
Hoy Barcelona está rubia. Calmada y despierta, adolescente y madura. Hace sol y no sólo en la calle. Es verano y no sólo fuera de las casas. La luz se desparrama entre los edificios, pinta los árboles de un verde más verde, ilumina las ideas. Las ideas. Las ideas son grandes cuando se ponen en práctica. Cuando saltan de su plano teórico y dormido y pisan el cemento. Nos hacen grandes cuando somos capaces de pasar de la potencia al acto, de las frases a las manos y los pies. Y en eso se basa la existencia, en hacer que lo que pensamos y lo que hacemos sean cada vez más iguales. La existencia que, además de inevitable, es maravillosa.
De camino al trabajo un árbol flaco, alto y de flores lilas me da los buenos días.
Que sea mudo no significa que no pueda hablar.
Ese árbol famélico preside la calle. Es más importante que la carretera, las aceras, los negocios, los bancos y los guiris color salmón, precisamente porque tiene flores lilas que saludan. Los pétalos secos van cayendo y forman una alfombra dispersa a su alrededor, sobre las baldosas. El árbol trata así de expandirse fuera de su cuadradito de tierra.
Es importante porque podría ser anecdótico y no queda en una nota al pie. Porque condensa la fuerza de los detalles. De los detalles que conviene elevar a la enésima potencia para convertirlos en titulares.
El asunto de los detalles es simple. Se trata de inflar aquellos que están ahí como si alguien -Alguien- los hubiera puesto ahí para nosotros. No aquellos anodinos y vacíos de significado que si cobran demasiada fuerza, se transforman en la montaña sacada de un grano de arena.
Montañas, sí, gracias. Pero montañas en forma de paisajes, no a modo de obstáculo insalvable. Montañas de las Cosas Buenas, no de las minucias cotidianas. Montañas de los jarrones que pintan el salón, no del autobús que se atrasa diez minutos o de lo que no está pefectamente ordenado y listo a la hora exacta.
Montañas auditivas, incluso. Si uno va por la calle con esta canción desparramándose en los oídos, se da cuenta que esas frases se le podrían dedicar a todas las mujeres. Que cada una es un árbol de colores vivos en mitad de la selva de cemento. Porque al igual que de la suma de mujeres se compone la Mujer, del cúmulo de montañas crecen las Montañas de nuestra cabeza (benditas Montañas). De lo contrario, los números ganan a las palabras; los datos vencen a las ideas. Y sería de estúpidos vivir en un mundo donde la poesía viviera a la sombra de las ecuaciones de segundo grado.
"Mujer, mujer divina tienes el veneno que fascina en tu mirar. Mujer que no se olvida, tienes vibración de sonatina pasional.
Tienes el perfume de un naranjo en flor, el altivo porte de una majestad. Sabes de los filtros que hay en el amor, tienes el hechizo de la liviandad.
La divina magia de un atardecer o la maravilla de la inspiración Tienes en el ritmo de tu ser todo el palpitar de una canción y eres la razón de mí existir, mujer".
"La espera es acumulativa para con lo esperado, lo solidifica y lo vuelve pétreo, y entonces nos resistimos a reconocer que hemos malgastado años aguardando una señal que cuando por fin se produce, ya no nos tienta, o nos da infinita pereza acudir a su llamada tardía de la que ahora desconfiamos, quizá porque no nos conviene movernos. Uno se acostumbra a vivir pendiente de la oportunidad que no llega, en el fondo tranquilo, a salvo y pasivo, en el fondo incrédulo de que nunca vaya a presentarse".
Javier Marías, Los enamoramientos.
La esperanza sigue un curso autónomo, que nada tiene que ver con la lógica (racional o no); muchas veces, su vigencia ni siquiera está relacionada con el tiempo. Sin embargo, un Hasta aquí llegó el agua nacido del tedio y del cansancio -sobre todo del cansancio- es capaz de convertir en acuarela la tinta más seca.
Aspectos pasionales. Paradas de metro. Nuevos instrumentos. Pentagramas en pijama. Excusas cum laude. La flor y la nata; la cama y el peso. Pupilas autónomas. La playa en septiembre. El breve chispazo del encuentro breve ojo a ojo. M.Vidán
Ouch. Se perdió el criterio. Los músicos pintan los pasillos del metro. Tinta en los muros. He vuelto a seguirte. La vecina revienta el timbre de madrugada. Qué risa, qué carcajada más lista. Ouch, qué cara más larga. Tropiezas en la misma piedra y te has roto dos dientes, qué pena. Qué lástima dan los muertos vivientes que creen que viven y no.
Ouch. ¿Alguien ha visto la llamada que he perdido? Unos desgastamos los mapas. Otros como tú, pobres, grises, pálidos, no sabéis ubicaros en otro sitio. Cuánto lo siento por vuestras gafas que sólo han visto el mundo real. MVidán
No es subjetividad. Es la defensa de que el mundo que creamos dentro de nosotros, que escribimos, vomitamos sobre un lienzo o sacamos por cualquier vía es tan verdadero como el que lo inspira. A veces, incluso más valioso, porque lo ensancha, lo hace bello. Hacer poesíasiempre es embellecer algo o a alguien: no se escribe mirando a la musa, se escribe en base a la idea de la musa que queda enganchada a las neuronas cuando ya no está delante. Sobre la versión de la musa que nuestras gafas mentales conforman. Una contracaricatura que a veces uno confronta con la realidad, y la comparación parece remota. No tiene por qué llamarse idealización, puede ser una especie de efecto poético que ni siquiera ha sido intencionado. No se trata de querer pintárselo bonito a uno mismo de manera inconsciente, de necesitar creer que se viven historias perfectas en situaciones perfectas. Simplemente es algo inevitable. Inevitablemente maravilloso.
De cualquier manera, hace poco concluíamos en una conversación interesante con alguien interesante que si uno ve un jarrón donde hay una botella, ambos son igualmente válidos, reales. Es más: esta percepción hace que el mundo se componga de jarrones y botellas. Uno ha creado jarrones, ergo ya existen. Ha creado otro mundo a partir de uno previo, distorsionado (sin que esto sea despectivo) al escoger ciertas facetas o rasgos. Y esta creación, a Dios gracias, impide que el universo se reduzca a una sucesión de envases de vidrio alargado.
Lajusticia poéticaa veces se limpia las legañas y sale del plano de las ideas. Por su timidez o su altivez; por estadística, para que no nos acostumbremos. Pero sale con las manoletinas en la mano para no hacer demasiado ruido (no la vaya a oír quien no sepa escucharla). Porque lo difícil no es mirar para ver, ni buscar para encontrar, sino encontrar sin buscar. Cuando ellase da de morros contigo (¿la encontramos o nos encuentra?) es hora de despedirse de la habitación de invitados: deja sus zapatos desparramados por toda la casa.
Fragmento de Rayuela. Baño del bar La Hormiga (Pamplona). Foto: @martavidanlo.
"Y hay amores que duran algo menos que un beso y besos que han durado algo más que una vida" (Luis Rosales).
Atenas, mayo 2013. Marta Vidán.
El tiempono siempre se porta como debe. O como esperamos que se porte. El tiempo hace lo que le sale de las narices, toca las narices. Pasa y hay cosas que no se pasan. Pasa y siguen pasando las mismas cosas. A veces se vuelve griego: concepción de tiempo cíclico que avanza en círculos. Dale Perico al torno, vuelta la burra al trigo.
Kalinyxta, televisión pública, buenas noches. La cantante griega Eleftheria Arvanitaki dijo que no reconocía su país. Habló de vergüenza y enfado.
Δεν αναγνωρίζω τον τόπο μου, ούτε τη χώρα μου. Πραξικοπηματικές ενέργειες όπως η σημερινή με γεμίζουν ντροπή κ θυμό.Είμαι κι εγω εκει.#ert — EleftheriaArvanitaki (@ElArvanitakiOff) June 11, 2013
Se fue la televisión pública helénica. Las paredes siguen hablando. Menos mal.
Dicen que los jóvenes están desilusionados, pasivos, apáticos. Que la posmodernidad ha traído un soplo de desencanto que inmoviliza. Si esto fuera cierto, las paredes estarían mudas. Fotos: Marta Vidán.
Lo llena todo. Lo llena todo, además, de un sentido nuevo. De un sentido mejor, más bello: lo hace todo más disfrutable, más digno de decir que merece la pena. La música le da sentido, también, a los oídos. Sin ella, la función de nuestras orejas equivaldría a utilizar un Cadillac sólo para ir a comprar el pan. Por eso, por todo eso, la música no es parte de la vida: es otra vida, una más grande.
-Acá está la carta -dijo con sencillez, como si no tuviera nada de extraordinario.
Tomé la carta e iba a guardarla cuando el ciego agregó, como si hubiera visto mi actitud: -Léala, no más. Aunque siendo de María, no debe de ser nada urgente. Yo temblaba. Abrí el sobre, mientras él encendía un cigarrillo, después de haberme ofrecido uno. Saqué la carta; decía una sola frase:
"Tengo la sensación de que lo urgente nos está escondiendo y nos está camuflando lo importante", contaba la actriz de teatro Vicky Peña, en el reportaje Los oficios de la cultura. Teatro musical (La 2).
Pero el ciego sólo pregunto por la urgencia. No si lo que María decía era importante. Urgente e importante sólo a veces coinciden. Sólo a veces.
Buenos Aires es inmensa, ruidosa y variopinta. El boleto del colectivo es barato. Las librerías se agolpan en las esquinas.
Los turistas pasean sus cámaras por San Telmo, donde algunos avispados pasan el sombrero por sus actuaciones de tango.
En Corrientes, el Gran Rex observa imponente la gran avenida. Sabina le rindió homenaje en Dieguitos y Mafaldas y se acordaba del "pibe que le prohibe a mi (su) ex ir a verme (verle) al Gran Rex".
En el centro también hay espacio para que los coches pasen, piten y se pierdan por la carretera.
Hay, cómo no, espacio en Caminito para la poesía.
En Buenos Aires hay, además, espacio para que las paredes hablen y se rían.
Por eso más de uno le ha cantado al gigante argentino:
Cuando el arte sale a la calle, el paseante se convierte en espectador sin tener conciencia de serlo. Si el arte se convierte en lo cotidiano, se integra en las paredes y no necesita lienzo. Porque el arte es eso, lo que no se pretende que sea arte y llega a serlo por sí mismo.
Pobrecito. No es que fuera un inepto, ni que los bancos sean unos ladrones: se ve que había pasado mala noche y se le olvidó avisarme de que iba a cobrarme 30 euros por cada transferencia, e hice dos. No es que las cajas nos quiten nuestro dinero, es que se les olvida decirnos que tenemos que dárselo, nada más. Por eso no quemé la sucursal y me limité a decir "cabrones" en bajito, y no grité "hijos de puta".
A los españoles nos tratan como a borregos drogados y luego cambiamos de canal cuando los indignados salen en el telediario. Nos gusta recibir contenidos mucho más importantes por televisión, como Belén Esteban atiborrándose de magdalenas. Y es que pensar cuesta mucho trabajo, es incómodo darte cuenta de que tienes algo en la cabeza que te impide quedarte quieto, volver al banco y exigir que te devuelvan lo que es tuyo.
Que no nos extrañe si alguno corre la misma suerte que Luis XVI: a este paso, rodarán cabezas.