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sábado, 31 de agosto de 2013

Para encontrarla

La justicia poética a veces se limpia las legañas y sale del plano de las ideas. Por su timidez o su altivez; por estadística, para que no nos acostumbremos. Pero sale con las manoletinas en la mano para no hacer demasiado ruido (no la vaya a oír quien no sepa escucharla). Porque lo difícil no es mirar para ver, ni buscar para encontrar, sino encontrar sin buscar. Cuando ella se da de morros contigo (¿la encontramos o nos encuentra?) es hora de despedirse de la habitación de invitados: deja sus zapatos desparramados por toda la casa.

Rayuela. Marta Vidán. Pamplona
Fragmento de Rayuela. Baño del bar La Hormiga (Pamplona). Foto: @martavidanlo.

miércoles, 17 de agosto de 2011

La calle



Los taxis son negros, con el techo amarillo. Hay que sacar la mano si querés que el ómnibus se detenga en la parada. Si pasa, claro, porque puede que veas el mismo ómnibus tres veces en una hora y que el tuyo no haga acto de presencia.


Los uruguayos piropean con los ojos, porque apenas se entiende lo que dicen. Los mendigos utilizan también el lenguaje ocular (lo que sí se comprende es un lastimero señoraseñoraseñora). Cualquiera de los tipos que visten barba, abrigo gris y boina y cargan su mate podría ser el Oliveira de Rayuela, de Cortázar.


Los puestos invaden las aceras: garrapiñadas ("calentitas", la bolsa chica a diez pesos; la grande, a veinte), mate, relojes, prensa. El olor del caramelo serpentea entre los autos, que cruzan la calle cuando ellos quieren, porque los semáforos de Montevideo parecen ser un simple elemento ornamental.


Vale la pena atravesar la avenida 18 de julio sin los cascos, para escuchar el dulse asento ("¡Pará, pará, pará, loco!"). Pero con banda sonora las cosas se ven distintas: las caras, las tiendas, los árboles en un contexto musical se envuelven en una danza de gente que llena las aceras y reparte panfletos y te desea, muy amable, "buen día, pasala bien".

jueves, 30 de septiembre de 2010

Soleil levant o jueves que no saben ser jueves

...el placer era espejo de reconciliación [...] algo como un sacramento de ser a ser, [...] avance del sueño boca contra boca, a veces sin desligarnos.

Julio Cortázar, Rayuela

Ya no hay cenizas, ni humo, ni grises. Hay un Monet en París, agua, luces sobre el verde. Girasoles en la cocina, vino en la nevera, sombreros en el armario, pinceles, manzanas, papeles, musas.

Queda lo que está aún sin leer, lo que queda por escribir, esperando paciente. Respira tranquilo, aguarda el momento en que volvamos a dormir en el mismo colchón.